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Cáncer de Tiroides

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El cáncer papilar de tiroides papilar clásico (PTC) tiende a tener un curso clínico indolente con una baja morbilidad y mortalidad.

No obstante, esta enfermedad tiene un amplio espectro de comportamiento biológico y clínico que puede provocar la recurrencia del tumor y la muerte, según las características del paciente y del tumor y el enfoque inicial del tratamiento.

Transmitir al paciente que esta enfermedad es siempre una enfermedad de bajo riesgo (“buen cáncer”), no solo trivializa la avalancha de emociones que los pacientes experimentan cuando reciben un diagnóstico de cáncer, sino que puede desencadenar una respuesta no anticipada del paciente para renunciar al seguimiento a largo plazo que es un componente integral del tratamiento del cáncer de tiroides.

Cuando se ha realizado un diagnóstico de cáncer de tiroides, el médico y el cirujano del paciente deben proporcionar cuidadosamente información clara sobre las características de la enfermedad y el tratamiento, incluidas las expectativas de la terapia y sus posibles complicaciones.

  • Además, se debe alentar a los pacientes a que asistan a grupos de apoyo que trabajen en red con pacientes con cáncer de tiroides y proporcionen información práctica importante para los pacientes con cáncer de tiroides recién diagnosticados.

Sociedad Quirúrgica S.C. tiene un socio experto en el manejo del cáncer de tiroides:

Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS 

Su entrenamiento fue el siguiente:

• Cirugia general y gastrointestinal:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Cirugia oncológica / tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Maestria en ciencias (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Cirugia de tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

¿Como se da el Seguimiento a Pacientes con Cáncer Medular de Tiroides?

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El seguimiento para pacientes con cáncer medular de tiroides difiere a la de los tumores de origen del epitelio folicular (cáncer papilar y folicular).

  • Por lo tanto, la medición de la tiroglobulina no tiene ningún papel en la detección de la enfermedad recurrente en pacientes con cáncer medular.

En cambio, el seguimiento debe consistir en medir los niveles séricos de calcitonina y del antígeno carcinoembrionario además del ultrasonido de cuello de rutina.

Los niveles séricos de calcitonina y del antígeno carcinoembrionario deben medirse tres meses después de la cirugía, y si no se detectan o se encuentran dentro del rango normal, deben medirse cada seis meses durante un año y luego cada año a partir de entonces (recomendación # 46 del ATA).

Los pacientes con niveles de calcitonina elevadas en el postoperatorio, pero menos de 150 pg/ml deben someterse a un examen físico completo y hacerse un ultrasonido de cuello medial y lateral de alta resolución (recomendación # 47 del ATA).

  • Si los estudios son negativos, los pacientes deben ser seguidos con historia clínica y examen físico, medición de los niveles séricos de calcitonina y del antígeno carcinoembrionario, y ultrasonido de cuello cada seis meses (recomendación # 47 del ATA).

Si los niveles séricos de calcitonina en el postoperatorio exceden 150 pg/ml, se debe realizar una valoración con estudios de imágenes, que incluyen un ultrasonido de cuello, tomografía computarizada de tórax, resonancia magnética con contraste o tomografía computarizada del hígado con contraste de tres fases, y gammagrafía ósea y resonancia magnética de la pelvis y el esqueleto axial (recomendación # 48 del ATA).

En pacientes con niveles séricos de calcitonina y del antígeno carcinoembrionario detectables después de una tiroidectomía, estos marcadores deben medirse al menos cada seis meses para determinar sus tiempos de duplicación (recomendación # 49 del ATA) .              

Para los pacientes diagnosticados con MEN 2A o 2B, se debe realizar exámenes anuales para descartar el diagnóstico de un feocromocitoma (MEN 2A y MEN 2B) e hiperparatiroidismo (MEN2A) [76].

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El entrenamiento de Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS experto en tumores de tiroides fue el siguiente:

• Cirugia general y gastrointestinal:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Cirugia oncológica / tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Maestria en ciencias (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Cirugia de tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

¿COMO SE DEBE DAR EL SEGUIMIENTO A LOS PACIENTES CON CÁNCER DE TIROIDES DESPUÉS DE SER OPERADOS?

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SEGUIMIENTO DE LOS PACIENTES CON CÁNCER DE TIROIDES

La mayoría de las recurrencias en pacientes con cáncer de tiroides diferenciado ocurren dentro de los primeros cinco años después del tratamiento inicial, pero las recurrencias también pueden ocurrir varias décadas después. Los pacientes con cáncer papilar suelen recurrir local y regionalmente en el cuello, mientras que los pacientes con cáncer folicular recurren con mayor frecuencia en sitios distantes.

El cáncer medular puede recurrir local y regionalmente en el cuello o en sitios distantes. El sitio más común de metástasis a distancia para los tumores tiroideos son los pulmones, los huesos, los tejidos blandos, el cerebro, el hígado, y las glándulas suprarrenales. Las metástasis pulmonares son más comunes en pacientes jóvenes, mientras que las metástasis óseas ocurren más a menudo en pacientes mayores.

Las consultas de seguimiento para pacientes con carcinoma de tiroides diferenciado generalmente incluyen una historia clínica completa, examen físico, análisis de sangre que incluyen la tiroglobulina, la TSH, y una ultrasonido de cuello medial y lateral de alta resolución.  El examen físico completo y el ultrasonido de cuello medial y lateral nos sirven para detectar recidivas locales en el lecho quirúrgico o regionales en los ganglios linfáticos del cuello.  

Los valores de tiroglobulina normalmente caen después de la tiroidectomía y la ablación y sirven como un indicador sensible de enfermedad recurrente o persistente. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la producción de tiroglobulina depende de la TSH; por lo tanto, los niveles de TSH pueden afectar la sensibilidad de las mediciones de tiroglobulina en la detección de la enfermedad recurrente. Es importante recordar que el 25% de los pacientes con cáncer de tiroides diferenciado tienen anticuerpos anti-tiroglobulina, que falsamente reducen los niveles séricos de tiroglobulina. Los niveles de tiroglobulina siempre se deben interpretar en el contexto del estado de los anticuerpos anti-tiroglobulina. 

Las guías del NCCN y del ATA recomiendan qué durante el seguimiento inicial, medir la tiroglobulina sérica (con el paciente tomando levotiroxina) seis a 12 meses (recomendación # 62 del ATA). Revisar los niveles de tiroglobulina con más frecuencia puede ser apropiado para los pacientes con alto riesgo de recurrencia basada en la clasificación del ATA.

Los pacientes con una clasificación del ATA de riesgo bajo a intermedio que logran una respuesta excelente a la terapia, no existe evidencia sobre la utilidad de continuar con tomas de tiroglobulina posteriores (recomendación # 62 del ATA).

El intervalo de tiempo entre las mediciones de tiroglobulina cpuede alargarse a por lo menos cada 12 a 24 meses (recomendación # 62 del ATA).

Los niveles séricos de la TSH deben medirse al menos cada 12 meses en todos los pacientes que reciben terapia con hormona tiroidea (recomendación # 62 del ATA).

Para los pacientes con una clasificación del ATA de alto riesgo (independientemente de la respuesta al tratamiento) y todos los pacientes con respuesta bioquímica incompleta, una respuesta estructural incompleta, o una respuesta indeterminada deben continuar midiendo la tiroglobulina al menos cada 6 a 12 meses durante varios años (recomendación # 62 del ATA).  

Pacientes con riesgo bajo a intermedio basado en la clasificación del ATA que han tenido ablación del remanente o terapia adyuvante, y un ultrasonido de cuello negativo, la tiroglobulina se debe medir a los 6 a 18 meses (con el paciente tomando levotiroxina) con un ensayo de tiroglobulina sensible (< 0.2 ng/ml) o después de la estimulación con TSH para verificar la ausencia de enfermedad (recomendación # 63 del ATA).

No se recomienda repetir la prueba de tiroglobulina estimulada con TSH para pacientes de riesgo bajo a intermedio con una excelente respuesta al tratamiento.

Se pueden considerar obtener niveles estimulados de tiroglobulina en pacientes con una respuesta indeterminada, una respuesta bioquímica incompleta, o una respuesta estructural incompleta después de haber realizado tratamientos adicionales o cuando se observa una disminución espontánea de los niveles de tiroglobulina (con el paciente en tratamiento con levotiroxina) a lo largo del tiempo con el fin de reevaluar la respuesta al tratamiento (recomendación # 63 del ATA).

En pacientes que se han sometido a una tiroidectomía menor que la total (lobectomía) y en pacientes que se han sometido a tiroidectomía total pero no a ablación del remanente con yodo radioactivo se recomienda obtener niveles periódicos de la tiroglobulina (con el paciente en tratamiento con levotiroxina) durante el seguimiento (recomendación # 64 del ATA).

Aunque se desconocen los niveles específicos de tiroglobulina que distinguen de forma óptima el tejido tiroideo residual normal del cáncer de tiroides persistente, los niveles de tiroglobulina en aumento con el tiempo son sospechosos de una recurrencia de la enfermedad .

Las guías del NCCN y del ATA recomiendan qué durante el seguimiento inicial, se utilice el ultrasonido de cuello medial y lateral de alta resolución para evaluar el lecho quirúrgico y los compartimentos ganglionares cervicales centrales y laterales a los 6 a 12 meses después de la cirugía, y luego periódicamente, dependiendo del riesgo del paciente para la enfermedad recurrente y de los niveles de la tiroglobulina (recomendación # 65 del ATA).

Si un resultado positivo cambiaría el manejo de los pacientes, los ganglios linfáticos sospechosos por ultrasonido que miden ≥ 8 a 10 mm en el diámetro más pequeño se les debe realizar una BAAF para mandar a citología con medición de tiroglobulina en el líquido de lavado de la aguja.

Los pacientes de bajo riesgo que han tenido ablación del remanente, un ultrasonido de cuello negativo, y una tiroglobulina baja (con el paciente en tratamiento con levotiroxina) que se obtuvo de un ensayo sensible (< 0.2 ng/mL) o después de estimulación con TSH (tiroglobulina < 1 ng/mL) se puede realizar el seguimiento principalmente con examen clínico y niveles de tiroglobulina no estimulados (recomendación # 65 del ATA).

Después del primer escaneo de cuerpo completo con yodo radioactivo post tratamiento (realizado después de la ablación del remanente o la terapia adyuvante), los pacientes de riesgo bajo a intermedio con una tiroglobulina indetectable (con el paciente en tratamiento con levotiroxina) sin anticuerpos anti-tiroglobulina, y un ultrasonido de cuello negativo (excelente respuesta al tratamiento) no requieren escaneos de cuerpo completo con yodo radioactivo de rutina durante el seguimiento (recomendación # 66 del ATA).

El escaneo de cuerpo completo con yodo radioactivo, después de la suspensión de la hormona tiroidea o con TSH recombinante humana, 6 a 12 meses después de la terapia con adyuvante con yodo radioactivo puede ser útil en el seguimiento de pacientes con riesgo alto o intermedio de enfermedad persistente o recurrente y debe realizarse con I123 o I131 de baja actividad (recomendación # 67 del ATA).

El entrenamiento de Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS experto en tumores de tiroides fue el siguiente:

• Cirugia general y gastrointestinal:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Cirugia oncológica / tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Maestria en ciencias (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Cirugia de tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

Morfología del Cáncer de Tiroides

La glándula tiroides está compuesta de dos células distintas que producen hormonas: células foliculares (que producen hormonas tiroideas) y células C parafoliculares (que producen calcitonina). La mayoría de las neoplasias tiroideas se originan en estos dos tipos de células.

Hay cinco tipos principales de carcinoma tiroideo: carcinoma papilar (PTC), folicular (FTC), cáncer de tiroides poco diferenciado (PDTC), anaplásico (ATC), y medular (MTC).

  • El PTC, FTC, PDTC y ATC surgen de las células foliculares y se denominan colectivamente carcinomas tiroideos no medulares)

El carcinoma medular de tiroides (MTC) surge de las células C parafoliculares secretores de calcitonina.

Es probable que los tumores tiroideos también surjan de las células madre tiroideas, como se ha demostrado para muchos otros tipos de células tumorales.

Recientemente se demostró que la FTC PTC y ATC contienen una pequeña subpoblación de células tumorigénicas de tipo stemlike con alta actividad de aldehído deshidrogenasa (ALDH).

  • Estas células tienen un potencial de replicación ilimitado y recapitulan el comportamiento del tumor parental.

Las células con propiedades similares a las células madre también se han aislado del MTC.

 

El entrenamiento de Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS experto en tumores de tiroides fue el siguiente:

• Cirugia general y gastrointestinal:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Cirugia oncológica / tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Maestria en ciencias (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Cirugia de tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

Head and Neck Surgeon

Certificate IFHNOS

Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS expert in the management of thyroid diseases.

Training:

• General surgery:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Surgical Oncology / Head and Neck Surgery / Endocrine Surgery:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Masters in Science (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Surgical Oncology / Head and Neck Surgery / Endocrine Surgery:

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

Head and Neck Surgeon

Rodrigo_Arrangoiz MS, MD, FACS

Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS expert in the management of thyroid diseases.

Training:

• General surgery:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Surgical Oncology / Head and Neck Surgery / Endocrine Surgery:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Masters in Science (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Surgical Oncology / Head and Neck Surgery / Endocrine Surgery:

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

Papillary Thyroid Carcinoma Hobnail Variant

31 yo male with a history of testicular seminoma (January 2018) that underwent a PET/CT for follow up and identified a focal area of increase uptake (SUV 10) on the right thyroid lobe.

Ultrasound confirmed that the focal area increase uptake correlated to a thryoid nodule (ultrasonographic pattern with intermediate suspicion of malignancy). FNAB reveal a papillary thyroid carcinoma (PTC) (Bethesda IV).

Clinical staging: cT2, cN0, cM0 (Stage 1)
 
A total thyroidectomy with ipsilateral prophylatic central compartment neck dissection.
Pathologic staging: pT2(s), pN1a, cM0 (stage I)

 

Tumor Size 2.3 cm X 1.7 cm
 
PTC Hobnail variant (15% of cells had the Hobnail characteristics)

 
No extrathryoidal extension
Vascular invasion (4 foci)
No perineural invasion
Margens negative
 
Ipsilateral central compartment dissection
Total 9 lymph nodes were harvested
5 lymph nodes positive for PTC (largest metastatic foci 3 mm)
 
MACIS (7 high risk) – 3.73
AGES (≤4 low risk; >4 high risk) – 3.42
AMES – Low risk

ATA classification – Intermediate risk of recurrence (risk of recurrance above 20%)

 

Case performed by a member of Sociedad Quirúrgica S.C.:

Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS expert in the management of thyroid diseases.

 

Training:

• General surgery:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Surgical Oncology / Head and Neck Surgery / Endocrine Surgery:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Masters in Science (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Surgical Oncology / Head and Neck Surgery / Endocrine Surgery:

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

Manejo del Cáncer de Tiroides Localmente Avanzado y Metastático.

En general, el cáncer de tiroides diferenciado se considera avanzado (posiblemente requerirá terapia adicional) cuando las lesiones recurrentes o metastásicas ya no absorben el yodo radiactivo, o han aumentado de tamaño en el marco de un tratamiento reciente con yodo radiactivo (refractario al yodo radiactivo), o si se ha excedido la dosis de por vida recomendada de yodo radiactivo (600 mCi). Exceder una dosis de por vida de 600 a 1000 mCi aumenta el riesgo de toxicidad pulmonar y medular. La pérdida de la absorción del yodo radiactivo a menudo se asocia con una mayor captación de fluorodesoxiglucosa (FDG) en la tomografía por emisión de positrones (PET); por lo tanto, a menudo se detectan sitios adicionales de la enfermedad con esta modalidad de imagen. Una vez que el carcinoma ya no responde al tratamiento con yodo radioactivo y es PET positivo, la supervivencia cae (2.5 a 3.5 años). Existe una excepción, los que tiene uno solo foco metabólicamente activo (PET positivo) que es apto para resección u otras modalidades de ablación local.

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Se han realizado considerables avances en el manejo de los pacientes con cáncer de tiroides localmente avanzado y metastático. Varios inhibidores de tirosina quinasa han mostrado actividad en este contexto, explotando la naturaleza vascular de estos tumores y / o la fuerte asociación con mutaciones genéticas que conducen a la señalización intracelular aberrante (Tabla).

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La mayoría (motesanib, sunitinib, sorafenib y pazopanib) se dirigen a la proteína quinasa activada por mitógenos (MAPK) y a las vías antiangiogénicas. En un estudio de fase I con 17 pacientes, sorafenib produjo una respuesta parcial en 30% de los pacientes, y enfermedad estable en 41% de los pacientes con cáncer de tiroides diferenciado refractario al yodo radioactivo. En un estudio de fase III de 417 pacientes (DECISION), se investigo la eficacia y la seguridad de sorafenib frente al placebo en pacientes con cáncer de tiroides diferenciado progresivo y refractario al yodo radioactivo. Los pacientes tratados con sorafenib experimentaron supervivencia media significativamente más larga comparado con el grupo placebo 10.8 meses contra 5.8 meses (HR: 0.58, IC 95%: 0.45-0.75; P <.0001), tuvieron una mejor tasa de respuesta (12.2% contra 0.5%; P <.0001), y enfermedad estable ≥ 6 meses (42% contra 33%). La mayoría de los eventos adversos relacionados con este tratamiento fueron manejables (grado 1 o 2) y tendieron a ocurrir al inicio del tratamiento.

En base a los resultados mencionados anteriormente, la administración de drogas y alimentos (FDA) de los EU aprobó sorafenib para el tratamiento del cáncer de tiroides diferenciado localmente recurrente o metastásico, progresivo, refractario al tratamiento con yodo radiactivo. La dosis recomendada de sorafenib es de 400 mg (dos tabletas de 200 mg) tomadas dos veces al día sin comida (al menos 1 hora antes o 2 horas después de una comida).

Lenvatinib es un inhibidor oral de la tirosina quinasa que se dirige al VEGFR, receptor del factor de crecimiento de fibroblastos, RET, KIT, y receptor de factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGFR) aprobado para el tratamiento de pacientes con cáncer de tiroides diferenciado localmente recurrente o metastásico, progresivo, y refractario al yodo radiactivo [234]. En el estudio fase III SELECT, Schlumberger y colegas, investigaron la eficacia y la seguridad de lenvatinib frente a placebo en pacientes (N = 392) con cáncer de tiroides diferenciado progresivo refractario al yodo radioactivo. Los pacientes tratados con lenvatinib experimentaron una supervivencia media significativamente más larga comparada con el placebo 18.3 meses frente a 3.6 meses (HR: 0,21, IC 99%: 0,14-0,31, p <0,0001), así como una tasa de respuesta significativamente más alta (64.8% frente a 1.5%; P <.0001) (A). Los efectos adversos relacionados con Lenvatinib de interés especial con grado ≥ 3 incluyen hipertensión (42.9%) y proteinuria (10%), efectos tromboembólicos arteriales (2.7%) y efectos tromboembólicos venosos (3.8%).

Se están realizando estudios adicionales para evaluar los agentes dirigidos a otras vías que se sabe que están alteradas en los tumores tiroideos, incluido el receptor del factor de crecimiento endotelial y las vías AKT / phosphatidylinositol-4,5-bisphosphate 3-kinase. 

El entrenamiento de Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS experto en tumores de tiroides fue el siguiente:

• Cirugia general y gastrointestinal:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Cirugia oncológica / tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Maestria en ciencias (Clinical research for health professionals):

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• Cirugia de tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016

Valoración Inicial de los Nódulos Tiroideos

INTRODUCCIÓN

Los nódulos tiroideos son un problema importante de salud. La prevalencia de los nódulos tiroideos palpables en la población general es de aproximadamente del 5% en mujeres y del 1% en hombres que viven en partes del mundo con suficiente yodo. Por el contrario, el ultrasonido de cuello y tiroides de alta resolución puede detectar nódulos tiroideos en aproximadamente el 19% al 68% de las personas seleccionadas al azar, con frecuencias más altas en las mujeres y en las personas de edad avanzada. La importancia clínica de los nódulos tiroideos reside en la necesidad de descartar el cáncer de tiroides, que ocurre entre el 7% al 15% de los casos, variando según el sexo, la edad, el historial de exposición a la radiación, los antecedentes familiares, entre otros factores.

La detección y el diagnóstico del cáncer de tiroides diferenciado ha evolucionado a lo largo de los años con una mayor utilización del ultrasonido de cuello y tiroides de alta resolución, la biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF), las pruebas moleculares, y la tiroglobulina como marcador tumoral sérico. En este capitulo abordaremos el manejo actual basado en evidencia de los nódulos tiroideos.

VALORACIÓN INICIAL DEL NÓDULO TIROIDEO

Al descubrir un nódulo tiroideo, se debe realizar una historia clínica completa y un examen físico centrado en la glándula tiroides y los ganglios linfáticos regionales adyacentes. Los factores históricos pertinentes que pronostican malignidad en un nódulo tiroideo incluyen un historial de radioterapia infantil a la región de la cabeza y cuello, radiación corporal total por trasplante de médula ósea, exposición a radiación ionizante en la infancia o en la adolescencia, carcinoma tiroideo familiar, o síndrome hereditario de cáncer de tiroides (síndrome Cowden, adenomatosis familiar polipoidea, complejo de Carney, síndrome de Werner, neoplasia endocrina múltiple 2A, o neoplasia endocrina múltiple 2B), un nódulo tiroideo con crecimiento rápido y / o ronquera.

Los hallazgos físicos pertinentes que sugieren de una posible malignidad incluyen la parálisis de las cuerdas vocales, la linfadenopatía cervical, y la fijación del nódulo tiroideo a los tejidos circundantes. Con el descubrimiento de un nódulo tiroideo mayor a 1 cm en cualquier diámetro, se debe obtener un nivel sérico de la hormona estimulante de tiroides (TSH) (recomendación 2 American Thyroid Association [ATA]). Si la TSH esta baja, se debe realizar una gammagrafía tiroidea (única indicación hoy en día para realizar este estudio) para documentar si el nódulo tiroideo está hiperfuncionante (“caliente”, es decir, la captación del marcador es mayor que la tiroides normal), isofuncionante (“cálido”, es decir, , la captación del marcador es igual a la tiroides circundante) o no funcionante (“frío”, es decir, tiene una captación menor que el tejido tiroideo). Dado que los nódulos tiroideos hiperfuncionantes rara vez contienen malignidad, si se encuentra uno que corresponde al nódulo en cuestión, no es necesaria una evaluación citológica. Si hay hipertiroidismo evidente o subclínico, se requiere una evaluación adicional con una gammagrafía tiroidea. Niveles séricos altos de TSH, incluso dentro de rangos altos de normalidad, se asocia con un mayor riesgo de malignidad en el nódulo tiroideo, así como un estadio más avanzado del cáncer tiroideo.

Durante la valoración inicial de los nódulos tiroideos no se recomienda obtener de manera rutinaria la tiroglobulina sérica (Tg) (recomendación 3 de la ATA). Los niveles séricos de la Tg pueden estar elevados en la gran mayoría de las enfermedades tiroideas (benignas y malignas) y es una prueba insensible e inespecífica para el cáncer de tiroides. La utilidad de la calcitonina sérica en la valoración inicial de los nódulos tiroides se ha evaluado en estudios prospectivos no aleatorios, con resultados mixtos, por lo tanto, la ATA no puede recomendar ni a favor ni en contra de la medición rutinaria de la calcitonina sérica en pacientes con nódulos tiroideos (recomendación 4 de la ATA).

Se debe realizar un ultrasonido de cuello y tiroides de alta resolución en todos los pacientes con sospecha de tener nódulos tiroideos, bocio nodular, o cualquier alteración radiográfica que sugiera un nódulo tiroideo detectado de manera incidental en otro estudio de imagen (tomografía computarizada o resonancia magnética o 18FDG-PET) (recomendación 6 de la ATA). El ultrasonido de cuello y tiroides debe evaluar las siguientes características:

• El parénquima tiroideo (si esta homogéneo o heterogéneo)

• El tamaño de la glándula tiroides

• El tamaño, ubicación, y características ultrasonográficas de cualquier nódulo

• La presencia o ausencia de ganglios linfáticos cervicales sospechosos en los compartimentos centrales o laterales.

Las características que se deben valorar en el ultrasonido son:

• Tamaño del nódulo (en tres dimensiones)

• La ubicación (ejemplo – lóbulo superior derecho / si es anterior o posterior)

• Descripción de las características ultrasonográficas del nódulo tiroideo:

Composición del nódulo: Sólido, quístico o espongiforme

Ecogenicidad: Isoecoico, hiperecoico, hipoecoico

Márgenes: Regulares o Irregulares – Definidos como infiltrativos, microlobulados o espiculados

Presencia y tipo de calcificaciones: Marco o microcalcificaciones

Forma: Si el nódulo está más alto que ancho

Vascularidad: Central o periférica

El patrón ultrasonográfico asociado con un nódulo tiroideo confiere un riesgo de malignidad, y combinado con el tamaño del nódulo, guía en la toma de decisiones. El patrón ultrasonográfico de alta sospecha de malignidad incluye nódulos hipoecoicos, sólidos, o nódulos con componentes mixtos (nódulo hipoecoico sólido y parcialmente quístico) con una o más de las siguientes características: márgenes irregulares (infiltrativos, microlobulados), microcalcificaciones, forma más alta que ancha, calcificaciones en el borde del quiste, evidencia de extensión extra tiroidea.

EPIDEMIOLOGY AND ETIOLOGY OF MEDULLARY THYROID CARCINOMA

Medullary thyroid carcinoma (MTC) is a neuroendocrine tumor of the para-follicular cells or C cells of the thyroid gland.

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Approximately 1.7% of all thyroid neoplasms are medullary carcinomas. Although most cases are sporadic, 15% to 25% of the cases are part of an autosomal dominant hereditary syndrome.

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The production of calcitonin is a characteristic feature of this tumor. The C cells originate in the embryonic neural crest; as a result, medullary carcinomas often have the clinical and histological characteristics of other neuroendocrine tumors such as carcinoids and pancreatic islet cell tumors.

The RET protooncogene (RE- arranged during Transfection) was discovered in 1985 by Takahashi et al. The RET protooncogene is expressed in cells derived from the neural crest, the branchial arches, and the urogenital system. It is located on chromosome 10q11.2, encodes a single-pass transmembrane receptor of the tyrosine kinase family.

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Soon after this discovery it was found that nearly all patients with MEN2A, MEN2B, and familial medullary thyroid cancer (FMTC) have RET germline mutations and roughly 50% of sporadic MTCs have somatic RET mutations.

Researchers recently revealed that 18% to 80% of sporadic MTCs lacking somatic RET mutations have somatic mutations of HRAS, KRAS, or rarely NRAS [17-19].

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The probability that an apparently sporadic case of MTC is familial should be considered preoperatively. Despite the absence of a family history of MTC, germline mutations in the RET proto-oncogene have been identified in less than 10% of cases of a seemingly sporadic MTC (index cases) [20, 21].

In sporadic MTC the somatic RET codon M918T mutation appears to indicate an aggressive clinical course and a poor prognosis. Romei C et al reviewed 160 patients with sporadic MTC and found that the  prevalence of somatic RET codon M918T mutations varied depending on tumor size: < 1 cm, 11.3% of the cases; 1 to 2 cm, 11.8% of the cases; 2 to 3 cm, 31.8% of the cases; and > 3 cm, 58.8% of the cases. The results of these study raise the question of whether RET acts singlehandedly as the initiator of oncogenesis in sporadic MTC or is activated later as a driver of tumor growth, with other genes playing a significant role in MTC onset. Another reason for these findings is that M918T mutated tumors have a higher growth rate and are more likely to be identified when they are bigger. The low prevalence of the M918T mutation in microcarcinomas may signify a different entity such as carcinoma in situ; precisely because it is not driven by RET.

Several guidelines for the management of sporadic and hereditary MTC have been published by several groups including the North American Neuroendocrine Tumor Society, the National Comprehensive Cancer Network, and the American Thyroid Association (ATA).

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These guidelines described the disease phenotypes associated with specific RET mutations in hereditary MTC and recommended timing of early thyroidectomy based on the specific RET mutation. Three of the guidelines used either the TNM designation of the American Joint Committee on Cancer (AJCC), or terms such as Level I, II, or III, or ‘‘high,’’ ‘‘higher,’’ or ‘‘highest,’’ to allocate progressive increases in aggressiveness of the MTC. The criteria used to categorize the aggressiveness of the disease was the development of MTC at an early age, frequently in association with metastatic disease. The original ATA guidelines used A, B, C, and D designations to define categories of RET mutations associated with increasing aggressiveness of the MTC.

Due to significant misunderstanding regarding the different ATA risk categories, the task force recommends that the A and B categories be combined into a new category, ‘‘moderate risk’’ (MOD); category C be changed to a new category, ‘‘high risk’’ (H); and category D be changed to a new category, ‘‘highest risk’’ (HST) [recommendation # 1 from the ATA guidelines). The ATA-HST category includes patients with MEN2B and the RET codon M918T mutation, the ATA-H category includes patients with RET codon C634 mutations and the RET codon A883F mutation, and the ATA- MOD category includes patients with RET codon mutations other than M918T, C634, and A883F. Ever since the discovery of the RET oncogene, over 100 mutations, duplications, insertions, or deletions involving RET protooncogene have been identified in patients with hereditary MTC.

El entrenamiento de Rodrigo Arrangoiz MS, MD, FACS experto en tumores de tiroides fue el siguiente:

• Cirugia general y gastrointestinal:

• Michigan State University:

• 2004 al 2010

• Cirugia oncológica / tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina:

• Fox Chase Cancer Center (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Maestria en ciencias (Clinical research for health professionals):

• Drexel University (Filadelfia):

• 2010 al 2012

• Cirugia de tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina

• IFHNOS / Memorial Sloan Kettering Cancer Center:

• 2014 al 2016