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Durante la quinta semana del desarrollo intrauterino, el conducto tirogloso pierde su luz y poco después se rompe en fragmentos (ver sección de embriología). Durante la quinta a la séptima semana de gestación, el hueso hioides se forma por condensación de mesodermo seguido de la condrificación del segundo y tercer arcos branquiales, que crecen desde atrás hacia adelante, dividiendo el tracto tirogloso en porciones suprahioidea e infrahioidea.
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El tracto tirogloso atenuado por lo general se atrofia y desaparece al final de la octava semana. Este tracto puede persistir como un cordón fibroso o un tubo epitelial diminuto, y este tubo / conducto / cordón persistente se denomina conducto tirogloso, que conecta a la glándula tiroides y al foramen ciego.
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Un quiste del conducto tirogloso no tiene una abertura externa primaria, que es una característica de algunos quistes branquiales, ya que el curso embrionario del tracto nunca llega a la superficie del cuello.
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Los quistes del conducto tirogloso son las anomalías congénitas cervicales más comunes, tres veces más comunes que los restos branquiales.
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El quiste por lo general se presenta como un aumento de volumen en la línea media asintomática e indolora debajo del hueso hioides y puede observarse a cualquier edad.
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Estos quistes están presentes al nacer en aproximadamente el 25% de los casos, la mayoría se observan durante la infancia, y el tercio final se vuelven aparentes después de los 30 años.
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La incidencia de género es igual (1:1). Se pueden encontrar en cualquier lugar de la línea media, desde la región submentoniana hasta la escotadura supraesternal, pero con mayor frecuencia se encuentran a mitad de camino entre estos extremos, cerca del hueso hioides [6, 30]. Localizaciones de los quistes del conducto tirogloso:
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80% están yuxtapuesto al hueso hioides:
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25% localizados en la región submentoniana
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2% lingual
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7% en una ubicación supra esternal.
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1% de los quistes son laterales a la línea media.
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A la exploración física los quistes son redondos con una superficie lisa y están bien definidos. Con la deglución o protrusión de la lengua, clásicamente se eleva en el cuello como resultado de que el quiste está anclado al hueso hioides y a los músculos de la lengua.
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Por lo general, tienen un diámetro de 1 a 2 cm, son móviles y no duelen, a menos que exista una infección superpuesta.
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Las bacterias orales pueden transmitirse a través del foramen ciego:
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Los tractos del conducto tirogloso son secundarios a la infección del quiste como resultado del drenaje espontáneo o quirúrgico y están asociados con algún grado de inflamación de bajo grado de la piel circundante.
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Todo paciente con un quiste tirogloso se le debe realizar estudios preoperatorios de función tiroidea y de para asegurar que la glándula tiroides este dentro de limites de normalidad. La gammagrafía tiroidea se puede realizar para documentar la presencia de una tiroides normal y excluir la posibilidad de una tiroides ectópica.
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La ecografía preoperatoria de alta resolución también puede identificar una glándula tiroides normal y excluye el tejido tiroideo ectópico.
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Las operación para tratar a los quistes tiroglosos se denomina operación de Sistrunk.
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La operación de Sistrunk consiste en una cistectomía en bloque y una hioidectomía central, con excisión del tracto hasta el foramen ciego.
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Histológicamente, un quiste tirogloso está recubierto por un epitelio columnar ciliado pseudoestratificado, un epitelio escamoso o por ambos.
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La pared de soporte del quiste consiste en tejido fibroso y frecuentemente contiene tejido tiroideo heterotópico (20% de los casos) y acumulaciones de otras células inflamatorias crónicas.
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Aproximadamente el 1% de los quistes tiroglosos pueden experimentar cambios neoplásicos, el 85% de los cuales son carcinoma papilar.

• Cirugia oncológica / tumores de cabeza y cuello / cirugia endocrina:
• Maestria en ciencias (Clinical research for healthprofessionals):
• Cirugia de tumores de cabeza y cuello / cirugiaendocrina