Existen cuatro tipos principales de cáncer de tiroides:
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Papilar.
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Folicular.
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Medular.
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Anaplásico.
Para el abordaje clínico del paciente, el cáncer de tiroides por lo general se divide en dos categorías:
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Cáncer de tiroides diferenciado, que incluye los tumores bien diferenciados, los tumores pobremente diferenciados y los tumores indiferenciados (papilar, folicular o anaplásico).
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Cáncer de tiroides medular.
Los tumores bien diferenciados (cáncer de tiroides folicular y papilar) son muy tratables y se suelen curar. Los tumores pobremente diferenciados e indiferenciados (cáncer de tiroides anaplásico) son menos frecuentes, de gran malignidad, producen metástasis con rapidez y tienen un pronóstico más precario. El cáncer de tiroides medular es un cáncer neuroendocrino con pronóstico intermedio.
En ocasiones, la glándula tiroidea es el sitio de otros tumores primarios, como sarcomas, linfomas, carcinomas epidermoides y teratomas. Además, es posible que la tiroides sea el sitio de metástasis de otros cánceres; en particular de pulmón, mama y riñón.
Incidencia y mortalidad
Cálculo del número de casos nuevos y defunciones por cáncer de tiroides en los Estados Unidos en 2018:
- Casos nuevos: 53 990.
- Defunciones: 2060.
El cáncer de tiroides afecta con mayor frecuencia a las mujeres que a los hombres y se suele presentar en personas de 25 a 65 años. La incidencia de esta neoplasia maligna ha aumentado durante la última década. El cáncer de tiroides se presenta por lo general como un nódulo frío. Este se detecta como una glándula tiroidea palpable durante un examen físico y se evalúa con gammagrafías con yodo I 131; en esta centellografía se observa un área de la glándula que no absorbe el isótopo. La incidencia general de cáncer en un nódulo frío es de 12 a 15 %, pero es más alta en las personas menores de 40 años y en quienes tienen calcificaciones en la ecografía preoperatoria.[3,4]
Características anatómicas
El tejido de la glándula tiroidea rodea la parte superior de la tráquea, justo debajo de los cartílagos que componen la laringe: el tiroides y el cricoides. La glándula tiene un istmo y lóbulos (derecho e izquierdo) que, a menudo, son asimétricos; por lo general hay cuatro glándulas paratiroideas en la parte posterior. Durante la deglución, a veces se siente que la tiroides asciende con la laringe; esto es más común cuando hay un proceso patológico.
Factores de riesgo
Los pacientes que recibieron radioterapia durante la lactancia o la niñez para tratar afecciones benignas de la cabeza y el cuello (como agrandamiento del timo, las amígdalas o las adenoides; o acné) tienen más riesgo de presentar cáncer y otras anomalías de la glándula tiroidea. En este grupo de pacientes, las neoplasias malignas de la glándula tiroidea aparecen apenas 5 años después de la radioterapia o mucho después de esta, tras 20 o más años. También se estableció una relación entre la exposición a la radiación durante una lluvia radiactiva y un riesgo alto de cáncer de tiroides; en especial, en los niños.
Otros factores de riesgo de cáncer de tiroides son los siguientes:
- Antecedentes familiares de enfermedades de la tiroides o síndrome de neoplasia endocrina múltiple (NEM).
- Mutación en el gen RET.
- Antecedentes de bocio.
- Sexo femenino.
- Raza asiática.
Evaluación diagnóstica y estadificación
Es posible que se usen las siguientes pruebas y procedimientos para el diagnóstico y la estadificación del cáncer de tiroides:
- Examen físico y antecedentes.
- Laringoscopia.
- Estudios hormonales de la sangre.
- Estudios bioquímicos de la sangre.
- Ecografía.
- Tomografía computarizada.
- Biopsia por aspiración con aguja fina de la tiroides.
- Extirpación quirúrgica.






